jueves, 8 de enero de 2015

REGALO

Hoy te regalo mis palabras grabadas en alas de mariposas

Te ofrezco mis silencios bullentes en catedrales de risas

Toma mis suspiros escondidos en pétalos de pequeñas rosas

Te doy mi estrenada mi ilusión, antes  hecha trizas

Te entrego mis segundos y mi sangre que fluye al verte

Te doy mi mirada y deseo de tenerte

Pero, no me pidas mis horas ni mis lágrimas pasadas

Es un espejo en el cual ya no quiero verme


miércoles, 12 de noviembre de 2014

BASTA





Basta el roce de tus manos
Para llenar de luz los recodos de mi alma
Basta tu mirada
Para rescatar horas perdidas en nubes  lejanas
Basta tu boca
Para abrir mi piel a la tuya
Basta que me nombres

Para volver al lugar en que me amas

domingo, 22 de septiembre de 2013

Rescate


Cuando los pasos son huellas y luego caminos
Invoco nombres desde una caja de galletas
Caen  huesos negros desde el cielo
Cuando el sonido no es más que un susurro
Rescato la vida desde un entierro de sueños

domingo, 4 de agosto de 2013

Historia de un Abuelo



Estaba cansado de esa vida monótona y rutinaria. Desde adolescente había trabajado en la imprenta que había montado su padre, tras llegar desde Alemania. Aun cuando bordeaba los 25 años y ya no era un jovencito, era el menor y por ello, siempre le tocarían las tareas más aburridas del negocio familiar.

Cierta tarde, apoyado en la puerta de la Imprenta fumaba el primer cigarro del día, vio que en la esquina contraria se estaba armando una carpa. Se acercó curioso para saber de qué se trataba. Entró y en ese instante, sus ojos se encontraron con aquellos ojos negros que lo amarraron para siempre.  Un par de frases sueltas le bastaron para saber que había encontrado su lugar en el mundo. Era lo que buscaba, música, canto, baile, risas y ……ella.
No se demoró mucho en abandonar la casa de sus padres y el negocio familiar, tomar su guitarra y sumarse a la fiesta prometida por aquella carpa de la esquina.
Al principio la fiesta cumplía sus expectativas, viajó de pueblo en pueblo, cantando las canciones que había aprendido de los operarios de la imprenta, repertorio que luego amplió con aquellas que fue conociendo en sus viajes con el grupo y con las que creó entre trasnochadas, su cigarrillo y su vaso de vino tinto. Pasaron varios años en esa vida nómade, afianzando experiencias, amistades y ciertamente, su amor por Aidé, la mujer de ojos negros. También pasaron frio y hambre, cuando el invierno amenazaba la concurrencia a la carpa. Pero, eran felices, tanto que jamás volvió a su Concepción natal.
Su amor por Aidé era inmenso y sería eterno. Y lo fue hasta el año 1936, cuando nació su hijo y murió su amor, en el mismo acto, como una coincidencia trágica. Después de eso nada fue igual, ni el canto, ni la guitarra ni su hijo le devolvieron las ganas de vivir.
Durante los siguientes 4 años, sus días transcurrían tristes, con una guitarra llorosa, el humo de un cigarro y con el vaso de vino cada vez más pegado a su mano. Los dolores al estómago eran el síntoma más fuerte del cáncer, que no eran más que la muestra de su decisión de entregarse a las nubes de la muerte.
Los avances de su pequeño hijo no eran suficientes para justificar el abrir los ojos cada mañana. En Buin, una noche cualquiera, su cuerpo no pudo o no quiso seguir y se fue tras los pasos de Aidé.

jueves, 4 de julio de 2013

AYER


Recorro de punta a punta mis suspiroscuento una a una mis sonrisasno son tantas como fueronpero son suaves como brisas

domingo, 5 de mayo de 2013

Santiago



Voy a caminar por un Santiago
despierto de enmudecida letanía,
con el miedo pegado a los zapatos,
con el corazón ardiente y la espalda fría,
con miles de nombres colgando desde lágrimas de ojos anegados,
llevando una memoria que intentan borrar a golpes,
con la cara cubierta para que el viento no robe mis ojos de futuro
y mi promesa de esperanza

sábado, 4 de mayo de 2013

Adios


Solo este instante existe 
no hay certezas en el pasado
no hay recuerdos pendientes
nada te debo
nada me debes