El objetivo de este espacio que estoy abriendo es recuperar, de alguna manera, ese hábito personal de transcribir el acontecer del día a día y mediante este ejercicio, ponderar su trascendencia.
Es sólo un ejercicio
Mientras llegas, doy cuerda a relojes que no existen pinto retratos de tu cuerpo invisible canto poemas de lo inaudible Escalo montañas de sueños hago equilibrio en las estrellas, bailo sobre olas de risas hasta que llegues.....
Vienes lento, pero vienes te miro, me miras te inhalo y exhalo mi deseo dejo que sigas a pesar de mi recelo Tu voz en mi lengua tu alma en mis uñas mis piernas te abrazan en danza pura
Escapa de mí ahora que aun puedes te doy tiempo de no sentirme te doy silencio para no oirme hazlo antes de que despierte luego, no podré resistirme Será tarde cuando tu voz entre en mi vigilia entonces, mi cuerpo te envolverá como capullo arañaré tus huesos como náufraga tus gritos serán sólo murmullo mi tibio aliento se apegará a tu piel hasta dejarte convertido en llaga
Quién eres? - preguntó jalando su pelo A veces soy cristal cayendo estrepitoso, bullicioso en medio del otoño A veces sólo caigo, lanzando mi cuerpo al vacío con silencio de muerte Pero siempre o casi siempre, soy la hoja que irrumpe sigilosa, para que no veas esta lágrima pródiga del tiempo que destroza
Si hay algo que agradezco a la vida, es enseñarme el valor de las amigas como soporte para avanzar en las turbulencias del devenir diario y en el trascendente. Como resultado de mis últimas conversaciones respecto del estado actual de las mujeres cuarentonas separadas, he podido concluir lo siguiente: Hasta los 30 años (en mis tiempos, hoy el plazo es mayor), caminamos con el vestido de novias en la cartera, esperando encontrar a aquel con quien construir un futuro que incluye la tradicional casa propia, los hijos, los colegios con toda su dinámica familiar, etc. ¿Pero qué pasa cuando llegamos a los 40? ¿lo logrado es lo que realmente queríamos? Cuando la respuesta es No, se nos viene el proyecto entero al suelo, con las consiguientes visitas a psicólogos o psiquiatras que nos permitan mantener cierta estabilidad. Bueno, no tengo claro si es lo que hemos vivido todas, pero fue lo que me pasó a mí. Hoy, con 48 años, miro hacia atrás y veo que mi proyecto no se cayó en realidad, cumplí con todo lo esperado y con creces. Formé una familia hermosa y aun cuando el matrimonio haya terminado, mi ex sigue siendo una de las personas que más quiero, es un hermano para quien siempre estaré disponible y quien estará siempre disponible para mí. Por lo mismo, hoy no aspiro a formar una familia nueva, no quiero a alguien que me ayude a arreglar enchufes, ni a ver cómo pagamos las cuentas, que vaya al supermercado o vaya conmigo a la feria. Ni siquiera aspiro a que mis hijos o mis padres acepten a ese alguien. Lo que quiero quiero quiero es un compañero para disfrutar la vida, amarnos absolutamente, perder la respiración haciendo el amor cada vez que podamos, salir a pasear de la mano, que prefiera mi compañía a otra cualquiera, conversar la noche entera de política, literatura, música. ¿Será mucho pedir?.
Aunque sea mucho pedir, no aceptaré menos que eso. Por lo mismo, decreto que a partir de ahora, me prepararé para ese amor. No importa si no llega. Dejo atrás todas mis ataduras físicas, mentales, emocionales, y lo que más me costará, mis amores pasados.
esas que hablaban de pájaros en mi ventana, que daban cuenta de que no me olvidé de venir, de que sólo tú no me veías entre la bruma blanca pedí reparar mi alma enferma de olvido quitar la piel que me ata cual mortaja a cada recuerdo tus palabras sólo aumentaron el sinsentido explotando mi rabia en gran estruendo por cada peso en deuda, cada beso perdido cada palabra falsa escuchada por mi oído a minutos siento que sólo muero.....